sábado, 15 de noviembre de 2014

Si con llamarte no consigo que salgas de tu pecho



Si con llamarte no consigo que salgas de tu pecho, si a tu nombre escrito en el rumor, si todo comienza con tu dulce acento. Si de tu irreal ausencia me percato, y nos tratamos con suspiros en el pecho,... si a ti realeza inmediata, grito, y en dicha empresa pierdo todas mis alabanzas. Si al llamar tus hombros descuidados, y en ellos besos reposo; si mi deseo rendirle quiero... Si en tu cuello me hallo de inmediato, muy cerca del camino de tus gritos... tu voz me enseña a nombrarlos; esa voz con la que haces alabanza: inmortal lengua verde... en ese loco extravío resuelta... a seguir sus lazos me enseña. Si en este afán por ti resuelto, de seguir tus pasos de huida, uniendo los lazos de tu lengua, corro detrás de ti revuelto, espoleado y obstinado... Si con llamarte vivo... Si ni mi ausencia miras... Si menos oyes cuanto más te amo, si me nombras eco, si me niegas este camino acertado. Si busco en ti la índole, a tu merced sacudido. Si este amor en trance cogido, si mi pesar no llama a la muerte: ese fruto eterno amargo... Si me afliges y confortas, si probar tu futuro quiero. Si ociosa contigo es mi somnolencia, si tengo de ti toda la gula del mundo... Si virtud ya no me queda, ni vanidad, ni orgullo. Si al mundo le puse un velo y lo tomé por ti extraviado... Si la luz cada día como un río se extingue, si el cielo ya no tiene influencia, si esta vida informe y señalada... Si ya no existe otro anhelo, ni cosa admirable. Si pocos irán por tus manos: esa otra vía del universo. Si tu espíritu es una gran empresa, del amor magnánimo. Si visitas terrenales emprendiste, gran espíritu enviado. Si no cabe en tu amor lástima, ni miembros desperdigados. Si eres esta visita que Dios me envía. Si eres la que despierta... la que mi fortuna hace. Si del llanto placentero... si de esa bestia. Si me haces placentero, sereno y consuelo, y morir no quiero. Si me traes noches serenas con todos sus extremos. Si del amor anterior tenemos sonrisas. Si venganza no sufrimos como cadenas. Si allí llevados a las cuentas de las horas, si fuimos su albergue y cueva... Si en el amor fuimos sagradas bestias... Cuando el planeta venga a contar las horas seremos encarnado tiempo, luz y aurora. Si de nuestros ojos preñados estamos, día y noche germinando, si humores líquidos bebemos, si somos uno para el otro fuente. Si de tal fruto tal fruto, crema oculta de nuestra palabra... Si nos coge de vez en cuando el viento y hoja nos hace... Si «A otros con ese cuento», nos dicen los descreídos. Si nos sonríe su viva envidia vuelta fuente. Si a otras damas hiere que el amor sea nuestro, si con esgrima nos lanzan rayos, creen ellos que el amor existe porque en nos se ejecuta.

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