lunes, 15 de junio de 2015

Y amarte en nuestro destino inverso



Y amarte y oírte llorar y lloro. Y te alegras al andar en tu cuarto y en mis brazos te tomo. Y me miras como una pausa cuando se hace el silencio. Entonces supe el color de tus ojos. Supe que el imposible desaparece, que lo invisible es una obra ciega, que eres mi parte que existe. Supe que el olvidarte me desvela, que el dolor del ruido es una piedra, que la raíz del te amo es un campo. La raíz de los muros hacen nuestras calles, las espigas de las aceras, la sonrisa de los árboles... De los te amo, retoños. Del llorar de nuestras manos. De la llama de nuestros nombres. Del pensar en ti cada día como un invento. De los espejos sin pasado. De las palabras del arrepentimiento. De tus senos redondos. Del parpadeo de tus piernas. De nuestro destino inverso.