lunes, 22 de junio de 2015

A la flor del vértigo se le abren puertas


Tengo un sueño del que tú formas parte. Y a la espera, se les ponen las manos frías. Y a la flor del vértigo se le abren puertas; son espejos del tiempo y despedidas, son mármol de madrugada. Ya sé que ahora tu piel es un invierno con sus horas congeladas, y que ya no es costumbre en ella la vida. Ya sé que ahora soy para ti una lista de espera, y un «no haberte ido», y un « no me quisiste». Ya sé que tenemos una vida atrasada, con zapatos viejos, vestida de tristeza. Ya sé que nuestras manos no fueron triunfo, a olvido me suenas. El amor me abraza en esta estancia triste, se me cruza, me mira, me desprecia. Y ahora que mi boca es un vientre abierto, y ahora que prometo, estoy en la estación donde no se es nada.