sábado, 13 de junio de 2015

Nuestras manos son pánico y nuestros ojos puertas.



Y la luna se desgrana cada noche bajo la sombra de sus ojos, y naces en ti con tu belleza. Eres un brote de vínculos despoblados, fulgurantes días livianos, una larga cadena de manos rotas. A veces, eres bosque a la llegada de la noche, a veces, brazos desengañados; a veces, raíces de las yemas de tus dedos, oscuridad siempre. Eres un saber oculto que tambalea al mundo cuando me tocas. Y sabes la noche, y cuentas las dudas. Y el daño y el dolor surge en tus ojos. Nuestras manos son pánico y nuestros ojos puertas.