sábado, 6 de junio de 2015

De carne y dolor es nuestra biografía.


De carne y dolor es nuestra biografía. De nuestro cuerpo privilegiado. De la marcha de las manos. De los ojos que tiemblan. Los obstáculos nos salen por la boca. Recogemos sus trozos pelo a pelo como el abanico de los sueños rotos. En la proliferación de los objetos, fértiles y diseminados, se amplifica el dolor de no tenerlos, fetiches del aire. La carne es el modelo de nuestras manos propias. Y la calle herida pinta a pinceladas los viajes. La realidad murió en sueños en camas de pintura ante el dolor rebelde. Este es el cuadro de la penuria. La muerta hecha trozos. La ilustración de nuestra cabeza. El rompecabezas de nuestra vida. Pintan los días y destruyen, definitivamente la carne. Toman los mitos de colores, los días enteros de porqués, en manos de cristal atrapadas, con su mirada pegada al ojo, en el muro de terciopelo.