viernes, 19 de octubre de 2012

Y el cuento se para como se paró la mañana






Me asaltas; pero no es verdad
Me asalta esa mirada de bosque
Eres como una galería de terrores dulce
Cambias de nombre como de piel, cada mañana
Te caes dentro de un árbol y desde allí gritas
Gata de hierba
En esas uñas felinas pinta-ojos tatuados
A un paso inmenso se miden las distancias
Ando por el desvío
Andas por mi deseo
Te dejo mensajes de madera
como secreto
Te hago un camino de cama
Me echas tú a los ojos sábanas
Me tiras preguntas
Troceo respuestas
Le damos vueltas a este rincón de árbol
porque aquí no hubo esfuerzo ni cansancio
era movimiento paralelo
y aire
preguntas nuevas
que nadie sabe

Érase una vez una pregunta
que en la cama no responde

Llevabas aire de tela
Un borde te acusa
en el fondo del labio
Una boca que es tu boca mi boca
porque estás en comer
Comida deseo comido

Aquí le pongo lentitud al cuento

Dicen que no hubo nada
porque no entendieron de miradas
Dicen la sorpresa
Dicen que nadie te esperaba, ingenua
Pero la espera se crea
se crea en un rincón de la mano
Vaya usted a saber cómo hizo el tiempo para pasar entre nuestros cuerpos
Estuvo por coger su mano
pero los ojos se miraban
Nadie supuso el porvenir

Si prefieres te amo por adelantado
Árdeme, le dijo, los dos solos
Ella contestó mirando su nombre
Árdeme te digo
que no conozco el fuego
Y me pareces tan bello. Y tú tan bella
Y yo tan boca. Y tú tan cara
que esto acabará en tu vientre

Y se les puso la mañana en medio
como algo inmóvil que se queda
Sabe ya este instante del encuentro
a todo bosque
a primavera

Eso hace la inocencia

Te prometo un camino
Prométeme otra cosa
que no quiero alejarme de este sitio
que ya no veo ni la sombra

Ves aquella senda
que sabe Dios a donde lleva
Lleva a la distancia
que ahora ya no es buena

Y el cuento se para como se paró la mañana

Es la culpa de los puntos-cicatrices

Sigue el cuento por el silencio de los dos

Fuiste tú quien me hiciste hambre
Me hiciste con la distancia del aliento
Me viniste verde inocente
Aunque ese no es tu nombre

Tuvo viento aquella tarde
Tuvo espera
Tuvo la inmovilidad del cuerpo

No hubo acción hasta el último acto; cuento inmóvil
No hubo acto de boca