lunes, 4 de marzo de 2013

En algún lugar, allá al final de mi mirada, te tengo prendida


Tweets del 4 de febrero 2013


Las puertas se ríen cuando nos ven volver
con cara de realidad
con cosas en los bolsillos
dándole la espalda a la calle
pensando en
cama
mesa
cuerpo.

La vida nos miraba con sus bífidos ojos azules.
En la orilla opuesta,
del lado opuesto
artificial,
me viene a tomar lo oculto.

Así me ve: sereno;
bajo un árbol que canta
con ojos azules.
Canta creyéndose río,
ondulante como en una fiesta
tu cuerpo.

Y eso de soñar que los árboles se tiraban al río
no está bien.
Vaya usted con Dios
joven.
Ahí lo dejo con sus sueños.
Avise cuando vuelva;
y se pueda hablar y entenderse.

Aquí nos vemos: incorporados dentro de un sueño del tiempo.
Aquí me ves: contándolo.
Enséñese a dormir;
es fácil hacerlo con la cama.

¿O son desconocidos y
necesitan preámbulos?
Háblele de amor
con mimo y sábana;
Dále tu cuerpo rendido.

Vamos a salir de las sombras.
Como cuando tú miras.

La deseperación, ¿sabes? es como un pretérito:
se cuela en lo vivido
manchándolo
borra huellas de alegría
enfanga el pasado;
tiene mala cara, mal cuerpo.
Cuando viene la alegría
se queda en un charco.

Hoy me tomo el sol.
Tienes mi nombre bajo tu nombre.
Cuando nos sentábamos a comer hacíamos nudos con las sillas.
A la imaginación le hace guiños Alicia desde detrás del espejo.
Era miércoles y la joven se peinó de espera.
Su peine tenía dientes como bocas.
Dijo el reloj: "Es la hora".
Cuando llegamos al campo la tormenta subía de la tierra.
La tormenta ha destrozado al viento: cae a trozos.
Te relevo, Tiempo. Suelta el timón; a mí me toca
-le dije por sorpresa.
En algún lugar, allá al final de mi mirada, te tengo prendida.