jueves, 5 de julio de 2012

La ceguera se cierra sobre sí misma en el acto de ver


Tweets del 23 junio 2012

Me hablo a mí mismo contra mi boca
Arrastra los pies, arrastra el suelo, se arrugan las aceras
Tu desnudez como un relámpago cae
Guarden sus móviles, por favor, y pongan las manos en alto. Están detenidos
La ceguera se cierra sobre sí misma en el acto de ver
Criatura de época como jarrón de China
Como entre dos épocas se come el vacío
Puedes hacer de locura alharaca sin ser creído
Es de sabio "desrazonar"; al menos eso dicen
Pretende convencer la verdad con un saco de pruebas contundentes a golpes
Es del hombre natural cuando desea locura hace
Quien ceniza atiza a golpe de palo seco gris se le queda la intención y la cara
Como la naturaleza es siempre deforme y desproporcionada se le escapa la belleza
Mal profunda se hizo la ola
Supongamos que soy humano, tal vez cosa, palabra que hablo, aunque no puedo asegurar el sentido
Supongamos lo peor entre el bien y el mal; seguro que no es una buena idea
No siempre el amor escoge lo mejor
A los principios mil motivos tienen
A la prisa me uno para olvidar
De acuerdos están hechos los secretos a espaldas de la jurisprudencia
Carnales de carne hechos, echados a la vista que lagrimea o babea
Se compadecerán de mí cuando seco me vean como una pasa negra
Leales, orgullosos leales, a nuestros males, que llamamos amor sufriendo
No estar en otro principio que la muerte y el amor, que la muerte se agranda cuando el amor crece
Como el pronto de humor negro cuando Empédocles se tiró al Etna
Lavaba todas las noches su corona de paño, lista y seca por las mañanas
Decía que no sabía nada y lo tomaban por irónico
Perros infernales mordían los talones miedosos, dudosos y lentos
Un amor tan extenso que ni las aguas del Leteo conseguían llenarlo de olvido
Generalmente él no se interpretaba a sí mismo
La ceguera del fotógrafo con alcazaba para autorretratos
Era el Demonio todo menos avaro : se conformó con su Infierno
Tomarse todo como afrenta en la vereda del retorno
Quiso volver para llevar consigo a su esposa bajo el cementerio. Como ella no quiso murió de pena
Me arrebatas, me quitas el huracán de cada mañana; sí, así de simple
Los bosques siempre son diminutos; no exageres
Se han marchitado tanto las hojas de los árboles en el papel que parece que ya no hay bosques verdes en ninguna parte
La tempestad no está dentro de las nubes
Son sangrientos los rayos por dentro, rojos de sangre con tubitos dentro
Tanto empacho de niebla tienen las noches de terror
No olvides que lo que nos pasa en el estómago enamorado solo es vértigo de memoria
Nadie está solo cuando sufre dolor
Una gallinita, en un gallinero fuera del tiempo, tomaba, con una pajita de trigo, el cóctel de los huevos que incubaba