lunes, 2 de julio de 2012

Así que tuve que romper todos los cristales de las ventanas de este mundo


Tweets del 20 junio 2012


Querían salir de la playa
En el crecimiento fluyes
y no es necesario compararlo con la marea
Una multitud en el oído izquierdo buscando asiento
Amando y lúcida
No tiene el mar música porque no conoce los violines
Ponientes, levantes, caprichos de sol
Madrugada, atardecer, y entremedias el vacío
Fugitiva perpetua, come caminos
Los peces rojos de la vergüenza

Viene y va la memoria
con su engaño de conciencia,
con su falsa verdad,
orgullosa ella,
poseedora de lo que fuimos en el recuerdo

Saberte de amor total
El final rendido, con su boca abierta de muerto, con ojos de no habérselo creído

Como el frío que se amontona sobre la piel
hace cubitos de hielo
un coctel de dolor
una borrachera helada

Han debido sacar al mundo no de una costilla ni de barro sino de una cadera del Dios trotamundos
Sácame este mundo ahora que pasas

Se me ha oscurecido la carne
de tanto viento
¿o está muriendo?
La veo negra por dentro
a materia grasa sabe
¿es mi vida este agujero?

Me voy como una pausa
será de órgano
entre hoja y hoja, a la vuelta
de libro cerrado boca abajo
de palma encima puesta
de suspiro del que lee
cierro los ojos
me voy en lo leído
como humo aspirado en cola

Así que estuve por romper todos los cristales de las ventanas de este mundo
Sería como todos los cristales fundiéndose, las gafas derretidas sobre las mejillas
Se revolvió. Púsome delante de él. Mírome con aire de Infierno. Un fogonazo disolvió el cuerpo
Que quizás estaría desaparecida por arte de magia. O la memoria se le esfumó
Yo había de arder. Lo he probado por dentro me hago humo. Por fuera no me llega la llama
Estuve una vez en el Juicio Final y me dieron por muerto
No me tientes pecadora de armas tomar el deseo
Estando la noche antes que el día, digo yo, que el día comienza en la noche
Voy directo al bien. Me ha visto; ha salido corriendo asustado
Que no sabía como vivir entre tanto sacrificio
en esta inmunda vida y tan pequeño
Os puedo asegurar que en el Infierno no hay cambios; parece ser que en el cielo tampoco
Ver como somos peregrinos, de ave naturaleza, de punto fijo de vuelo
Diez días para aprender a volar. Menos mal que el buche está vacío, las alas sin vuelo, la inocencia del aire
Como uno que, habiendo encontrado en su tierra un tesoro, no sabemos si murió de aflicción al verse pecador e injustamente rico o del susto
Entendí bien cuán equivocado estuve con tu amor rebelde
Eres tú quien haces hablar de amor a este boca mía desde que en ella pusiste tus labios
Hubo un día, una mañana, que llovía tanto que las casas salían corriendo para no mojarse
Yo hacía todo lo que tú querías por amor para complacerte; pero no sabía el qué porque nunca estabas
Cuando los espejos tornan a negros como los herejes se tragan la imagen y detrás el cuerpo
Heme aquí otra vez en las sutilezas de la tentación
Me ofrezco como prueba eficiente contra el mito de la madurez
Calculo una hora para empezar el día y que me dé risa de ese acto tan ridículo
Pongo el mundo en duda, de que exista, de su verdad; y él se dedica a dudar de mí. No sé si de mi existencia o de mi razón
Aparte de las leyes que se me aparecen fantasmalmente relativas y arbitrarias, porque, sin duda no las entiendo, (aparte) ¿qué decía?
Ser vivo, especie humana, enamorado ¿mujer u hombre?