viernes, 24 de octubre de 2014

Y este despiste de mar que llevo colgado del cuello, nube blanca de la espera



Te tomo al ritmo del último viento cuando sale el tiempo desgranado de las raíces. De tu boca, sí; sacado de tu boca siempre distante, ese campo de siembra que es tu distancia, larga como para caerse los dedos. Gotea larga la distancia. Se me hace el silencio a letra como señales, como pan cotidiano, vencido, como piedra. Se me hace la distancia como laberinto, a río, a horizonte; a largo mes de agosto, a conocida mañana, a un apenas, y tú allí sentada. Se me hace somnolencia, y tú presa. A pliegue atrevido de viaje, a tardanza. Se me hace un recorrido concentrado, visual y atento, a luz empujada. Y este despiste de mar que llevo colgado del cuello, nube blanca de la espera, sello de tiempo, llegaba un poco tarde en un instante insultante.

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