viernes, 3 de octubre de 2014

Esa jaula oscura que es tu nombre


Si vas a llover que sea en mis manos. En el amor te descubro y estás. Estás por periodos en mi pensamiento: para hacerte noche tendremos que vivir la sombra, el porvenir y la tristeza. Dulce alegría estar despiertos en esta noche de agua, en la vida, en la frustración de las alas, en el destierro que parece oculto en tu rostro, en tu rostro donde el primer día se mira. Creo que tengo hoy el primer espejismo de ceniza. Aunque tú ya sabes que me fascinas a ciegas. Amor, toma mis manos y quítale las sombras. Aquellas sobran del después. Te pido un nuevo nombre como dos noches con bocas calladas por ausencia, por el tiempo, por la melancolía. Ausencia del amor perdido, por el pellizco de la vida, por el aire que tiene el alma. Toda la noche es mi debilidad: esa jaula oscura que es tu nombre. Descríbeme pues en un abrazo. Hazme que entienda al árbol. A la sal de tus pies. A tu último secreto. Al reposo loco. Al caer las horas. Quiero ser tú; con tu leve pasado, con tu amor barca, con tus labios puente. Loco me vendo con esta ropa puesta; con bufanda tu cabello, con reposo de tu cama. Y esa sonrisa pasiva, estrangulándose en tu boca.

.                                                                              ****