miércoles, 22 de octubre de 2014

Caían las noches por nuestras lenguas violetas


Abatido grita cada mañana, huérfano, abatido, grita la desesperanza. En su dimensión de madera, del corazón el centro, caían las noches por nuestras lenguas violetas. Si tengo el corazón dentro como un nudo, amor, perdona. Como un nudo, llámalo nudo; llámalo de piel nudo. Pues yo, así te leo descosida. Seamos pues escritura como letra cayéndose. Como un cazador de hormigas, locas hormigas de fuego, rojas y transparentes.

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