miércoles, 15 de octubre de 2014

Me ahogo en tu mirada de naufragio


Tritúrame, hazme, sin huella, de polvo alejado. Me ahogo en tu mirada de naufragio, en el silencio de las camas, en el silencio cuando el amor se ha ido. Polvo tuyo, de tu carne, mi mirada es un naufragio, un silencio. Vamos a reducir esta locura a la tormenta de los espejos. Ha roto la mañana. Se ejecutan los sonámbulos. Los cuerpos son ojos recién criados. Vamos a empezar a romper cada cosa de la casa para obtener el absurdo inefable de nuestras vidas.

Censuradas vienen las heridas, en este silencio, entrecortadas, en este sexo, en esta vida, en este cuerpo de saliva. En otra vida, tal vez, el amor muere. Tal vez, fuente; tal vez, mirada. Tal vez cueva de la tierra. Tapadas las pérdidas, las ausencias florecen, a la vez que el tiempo sale de las ramas.

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