lunes, 6 de octubre de 2014

Te palpo el silencio como un ruido que vuela


Te palpo el silencio como un ruido que vuela, como la vela del miedo, como un mal innecesario. Y ahora tú, mi mayor parte del tiempo, mis labios, mis besos. Le hablo a la soledad cuando llueve. Me hago inmóvil en tu recuerdo. Y cuelga la soledad de este naufragio. Naufraga conmigo dentro de este silencio. Tengo la soledad sola en este momento. Silencio! que oigo tu voz. Son las diez como siempre. Y así, como siempre, tú, extraordinaria; y yo escombros. Es este un réquiem para una tarde de verano. Mi vida reguero de la tuya. No me quites nunca, que quiero hasta tu silencio.

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