sábado, 5 de julio de 2014

Que duren estas violetas como bahías bulliciosas


Que duren estas violetas como bahías bulliciosas,
y ahora del lado del maullido, el polvo de tu pelo,
gato nocturno; y el placer de tus pliegues hace orgasmos inauditos.

Déjame ser tu nocturna gotera, pisar el alma de las cosas, pasearme por sus paredes vacías, en este momento volando por encima de las fuerzas, efectos de futuro; alimentarme del calor de tus sueños como metáfora completa.

Estabas en la parte de mi cuerpo para desmentir la ausencia, con tu palabra orgasmo, inaudito fragmento. Y ahora el fragmento era yo, atormentando las calles.

Llueve,
lluvia cerrada,
detrás de las cortinas,
nostalgia.

Veo correr personas como frutas mojadas; y es evidente que es invierno en carne viva de sueños hace fruta como una amenaza, sillón de lluvia entra como traza.

Humedad de trance evitando el recuerdo, huyes. Te sonaron las manos como una huida, como un cruce de piernas, como el frío de los muslos, se hizo lluvia la mirada.

Llueve con tristeza certera, con cristal rechazado, escéptico; y miro que estoy seco cuando de ti me acuerdo.

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