jueves, 3 de julio de 2014

Como arquitecto del principio del agua diría esto de memoria


No sabe abrir la boca ni abrir el tiempo,
ni abrir la sombra ni pintar el árbol.

Un árbol enorme con grandes mariposas.
Un vientre asegurándose el futuro.

En su última ceremonia echó la tierra alrededor de sus pies para que conozca la sombra en su duro sueño.

Una impaciencia tiene láminas en los ojos.
A veces, hielo.
A veces, vuela.
Va y mira, y nos hace.

Como arquitecto del principio del agua diría esto de memoria:

Nos despedimos de todos los bordes del precipicio.

¿Y qué puedo hacer ahora?
Invocarte.

Invoco al pasado que fui;
al pasado de papel. Y eso:
Ahora te pones de puerta callada,
de colibrí parado,
de manos cosidas.

Tiempos cíclicos,
locas catástrofes,
no avisen.

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