viernes, 4 de julio de 2014

En las primeras mentiras vi alas azules verticales


La desgracia del cuerpo que llama.

llanto
ante tus ojos

y tus labios en angustia.

y si acaso pudieras, viento,

a cada fuego con hambre como si fueran hogueras de los dedos cerrados.

Las manos colgadas de las puertas: vestidos flotando,

cuando anochece, caen de amor leve.

En las primeras mentiras vi alas azules verticales, y de mar mucha noche.

En el trapecio de tus sueños,
en la copa de tus manos,
vi barcos amarillos como frutas paradójicas, paisajes del tiempo.

Manos sin raíces caen al agua,
aterrizan en lunas nuevas como ventanas.

Si puedes mirar, y escuchas la noche,
habla bajito, mira lo negro, y suspira.

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