miércoles, 25 de enero de 2017

Estábamos en la última culpa

Mis manos usadas de tanto manosear el recuerdo terminan gastadas, por golpe de piel, por ejemplo. Pienso suplicarte para que me empujes a la desesperación. Me atormentan tus manos ausentes, tu sonrisa, su locura. Estábamos en la última culpa cuando te fuiste. Me viste gritar, ¡y nada! Me viste pelearme con las paredes, ¡y nada! ¿Dónde se esconde tu voz y tu presencia? Impotente termino con mi vida y muerte. Te llamo como al metal, sin saber quien soy. Todo está lejos, ahora. Cautivo quedo en este cautiverio sin superficie ni sombra.