lunes, 2 de enero de 2017

En esa dimensión de tus manos

Amada quemadura ¡qué olor tan bueno! A carne viva, a duelo. Y en esta parte donde te estás quemando huele a la piel de tu deseo, a esa dimensión de tus manos donde lamo mis elogios. Ansioso y agitado voy presto a tu amor amado. Amar como un ruego me cruza la boca, me hace playa y arena de tus labios. Allí, desorientado, me desnudo, me hago criatura de tu deseo.