martes, 24 de enero de 2017

El fango de una tierra ausente

Mis brazos te recuerdan. Tu imagen aún me salpica en la cara como el fango de una tierra ausente. Se ahoga un socorro en el dolor y en los desechos del silencio. Ya sabes que tengo las lágrimas vueltas, borrados los espejos. Me niego a temblar. Me niego a todo lo que se desvanece. Me niego al golpe de lo que no ha sido.