martes, 31 de mayo de 2016

Vino el regalo del dolor

Siento el sendero de la vida ejecutándose. Eres el cuento de mis preferencias, ese mar del te digo. Yo que tú andaba alrededor del perfume, de ese de la plaza del éxtasis. Cógele la lengua al mago e inicia los juegos de la inocencia. Se lanzaba el calor; un calor de nosotros en la infancia. ¡Dulce infancia de ojos brillantes, travesuras de los instantes! Te pareces a esos ojos que pasean por mi espalda, a las hojas que oyen. Porque en ti la vida de repente se enamora de aquellos tiempos pasados en tus manos. Vino después el mundo con su fuego y cenizas de labios secos. Vino el regalo del dolor. Vino la deuda.