miércoles, 25 de mayo de 2016

Debajo de tus rodillas

Sentados en la escalera, debajo de tus rodillas, mano a mano con nuestro deseo, tu cintura tiembla como si el mundo hubiese tropezado. A menudo, tus manos mis manos en su viva audacia toman suave carrerilla sobre las peripecias de nuestros cuerpos. Déjame tu amor convencido, convencido y ciego, de este amor que nos une en el silencio.