jueves, 10 de marzo de 2016

Está en tu boca tu lengua como un dios sentado

Porque eres la presencia de Dios y prueba de su existencia, tu carne corre por mis venas. Escucha la voz de aquel que te llama en sequía. Estas aguas conservan tu imagen. Porque eres la certeza del alimento. Está en tu boca tu lengua como un dios sentado. Bella palabra entre todas las palabras, plegaria de nuestras afinidades. Consagro mi boca como el sagrado sitio de tu lengua. Y todos saben; y todos dan su consentimiento. Proclamo tu aliento, fuerza divina de mi vida.