sábado, 12 de marzo de 2016

El cielo no pertenecerá más a tu vientre

En las horas de las siestas cuando el sol en la habitación se oscurece das señales de vivir entre sueños y tu cálido cuerpo. Fue herida tu tercera parte; herida abierta y viva carne. El cielo no pertenecerá más a tu vientre. Mientras, otros se levantan con bramidos ardientes y feroces. Y una voz que vino del monte grita tu nombre.