martes, 29 de marzo de 2016

En el ojo del libro habíamos leído de Dios el alma

La vida destructora pone en pie su violencia. En el ojo del libro habíamos leído de Dios el alma . El infortunio después de doce meses repetidos toma puerta, abre cielo. Puedes estar tranquilo, mi amor, como un rey con derecho, como un sacerdote bendito. La calamidad toma procesión delante de las almas descarriadas con armas antiguas de lata. La cruz, el tamaño, lleva nudos sagrados alrededor de las piedras incrustadas de peligros. La corriente de la vida se estanca a veces; se estanca y no hay quien la mueva. Si uno se ha roto, roto queda.