domingo, 26 de julio de 2015

Y tú origen colgado sobre el desastre



Déjame desaparecer en tu boca, en esa cicatriz del tatuaje. Y en tus ojos tan predispuestos a la espera, y en tus sueños de lluvia, nos viene una espera negra. Distante, sí estás distante como un continente desaparecido. Allí no hay ruido de gota, ni palabras derrumbadas, ni huecos de calle, ni nadie, ni nadie. Tengo la creencia en el fondo de los ojos, entre puerta y puerta. Tengo el horizonte sentado sobre el escalón de la puerta. Sobre las estanterías los libros fecundan hijos de madera, árboles secos que hacen sombras sobre el suelo. Y tú distante. Y tú frecuente. Y tú origen colgado sobre el desastre.