jueves, 2 de julio de 2015

Y ahora se hace un muro con mis huesos.


Es tan delgada la vida que un día me será posible inventarla. Inventarla silenciosa. Inventarla con sabor a locura. Inventarla con el «allí vives» y otras promesas. ¡Es tan delgada la noche del dolor, tan triste y conocida! Estaba en la noche «come veneno», desapareciendo en el aullido, en el redondo sueño como una cúpula negra. Estaba en la boca del tiempo que me cruza, en la determinación que no conozco. Estaba, hace tiempo, en la exactitud de tu cuerpo, en el «allí me pusiste». Y ahora se hace un muro con mis huesos.