viernes, 10 de julio de 2015

Y los perros de la Luna



Y amanece como un regalo de la distancia. Mira, amor, aquí todo se pierde. Desde que pasa el mar se sienta la mirada en esta playa desaparecida donde no hay agua. Mira, amor, aquí atardece. Sobre nuestros cuerpos los reflejos son fortuitos. Y suena la ropa sobre la arena. Y los perros de la Luna huelen a cuerpos desnudos. Y va cayendo el sueño sobre nuestros cuerpos borrosos. Y el amor se escribe. Eres la hoja de los huecos, el tiempo anterior derramado, el loco sentido del movimiento. Eres la imagen robada del espejo, la cumbre de mi mirada, el laberinto perdido. Y que sepas: Aquí huele al olor de tu esquina, a tu existencia secreta, a tus brazos perdidos.