miércoles, 29 de julio de 2015

Venías recorriendo el último verano como la espuma de la espera



Y el gran pan cotidiano sabe a piedra, a piedra de laberinto subterráneo, vencido, vencido por el prisionero insumiso. Pero tú sabes a pan de agosto, a mañana, a horizonte. Pero tú eres el atrevimiento final del verso, su color vivo. Venías recorriendo el último verano, la espuma de la espera, y llega el mar insultante, a traspiés como dijo el poeta, y ya espera en nuestras manos media tarde como un azul instante, como una ciudad de bosque.