sábado, 24 de enero de 2015

Tengo Lunas colgadas por dentro del pecho



Te veo en tu ventana del tiempo esperando las estaciones, suplicando a las horas. Te veo en tus silencios, a pasos, siempre en voz sin resistencia. Eres duna acabada y reposo; ventana-boca, mirada. Esos mudos pasos. Esos montones inestables y sueltos detrás de la ventana.  Entrégame a tu olvido, al amor, a la vida. Pierdes el paso del viento y un día acabas en el reposo de la sombra, tu ventana de tela cediendo a la belleza del aire. Y cuando todo sea insoportable cerraré la ventana, los cristales, las puertas y el mañana. Viajaré como polvo suelto, aire, sí, aire. Tengo el corazón de arena hasta el vientre, arena suelta y seca cayendo. Me hace duna y desierto, piedra prisionera. Tengo Lunas colgadas por dentro del pecho, Lunas de silencio de piedra. Curvas de plata cubren mis costillas. Curvas derramándose: sombras troceadas de mis entrañas. Líquido interior de las sonrisas caídas, fluyen dentro confundidas.

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