miércoles, 14 de enero de 2015

Se me volvió tenebrosa la duda al descubrir tu secreto



Me escondes todas las miradas que a ti llegan, en el recordar y en el presente, jubilosas y de penas, ágiles presientes. Se me volvió tenebrosa la duda al descubrir tu secreto; ni temeroso llego a controlar lo inquietante. La mejor parte de ti me has dado, detrás de la muralla. En ese recinto todo calla. Allí soy una parte. Me conduce el dolor de lo descubierto. En tu alma empiedrado. Vidrio roto fuera, ¡claro! ¡Quién supiera lo que tu corazón encierra y lo que en él es deseado!

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