martes, 23 de mayo de 2017

Para rebelión, la tuya

Para rebelión, la tuya. Te fuiste, viniste, te fuiste, te quedaste. Y no te arrepientes. De tus idas y venidas, no te arrepientes; ni de mis llantos, ojos tristes, desastrosos lamentos. No te arrepientes de amarme, dices. Ni del amor que recibes, digo. Ni del reposo. Vuelas como ave migratoria huyendo del frío cuando estoy en mí contento. Vuelas y te veo por las calles radiante, con esos vestidos que llevan mi aroma. Aún tengo tu sabor en mi boca. Mientras te veo alegre y nueva. Vas por las calles en tren y en metro entre miradas como si fuesen los ojos vegetales de un parque. Me siento en los andenes, en los bancos de las calles, en los bares. Pasan esos cuerpos anónimos mientras tú no estás.