viernes, 26 de mayo de 2017

Era tu espalda las ramas del silencio

Resbalaba por tu espalda el peinado. Era tu espalda las ramas del silencio, y yo el paseo de tu nuca. Teníamos manos seguras, fuertes de trasnochar, suaves como el detalle. Fuimos largos asedios de sexo y de deseo, sin pausas, sin respiro. Salía de nuestro cuerpo el amor retenido. Para nuestra sorpresa, risas; luz para nuestros ojos.