lunes, 20 de junio de 2016

Se hunde entonces tu deseo en mi garganta

Por momentos el dulzor de tu boca llega a mí mojado. Se hunde entonces tu deseo en mi garganta. Me parece grande como tus ojos. Se escurre el sudor por tu cuerpo y hacemos cama de cera. Hay momentos alrededor de la tarde que los árboles nos hacen sombra. Tus brazos apoyados en la tierra sostienen tu cuerpo sobre mi cuerpo en el que eres bien recibida. Se celebra el otoño en tu pelo sin primaveras. Como siempre el ruido más allá de los arbustos pasa con su aire de no molestarnos. Conoces bien mi cuerpo a ciegas. Bailas sobre mi vientre como si hubieses encontrado tu aposento. Te agitas el cabello con las manos mientras se abren tus axilas a mis ojos.