miércoles, 8 de junio de 2016

Se ha enfriado el silencio

Se ha enfriado el silencio. Me hace preguntas de hielo. Me responde resbaladizo. Se hace la boca muda. Y yo, en el proceso, recorro las calles sin destino ni obra. No hay multitud, sino repetidas insistentes presencias. Le pregunto por mí a esos extraños como si ellos supiesen el sentido de mis pasos. Son ambiguos, serios o sonrientes; como si ellos ya hubiesen vivido algo semejante. En estas ciudades no hay ruidos ni movimiento; solo mi cuerpo marca la diferencia. No hay sudor tampoco. No recuerdo si beben agua. En la taberna, tal vez, alguien cumple con la función; función de representación, tal vez. Las camas hacen de parada; las ventanas de huecos-vistas.