martes, 22 de septiembre de 2015

Y el resto de la vida sin silencios.



Y el resto de la vida sin silencios. Ahora ves como la sangre duele como un dolor espeso, como un dolor solitario. Ahora ves como el mundo agoniza en su canto, como en  nuestras cabezas alcanza la belleza como la ráfaga de nuestra belleza. Ahora ves quieta la esperanza como la fugacidad de un hijo futuro.  Y tú, quieta como un delfín sereno, entregas al mar tu cuerpo tranquilo.