lunes, 10 de febrero de 2014

Se hace la lluvia en tu rostro



Ya no era ni cielo
ni nocturno ni diario.
ni adolescente vestido de negro
ni pareja de la lluvia
en cuyas manos soy.

Se hace la lluvia en tu rostro.
En tu rostro mi rostro mío tuyo.
Rehenes acosados abiertos a la tristeza.

Ya no te pienso. En mí piensas
hostil y amada, roja como el espacio rojo y solitaria.

Temo perder tu futuro.
Sin futuro, tú y nuestro.

Y si algún día la puerta del Tiempo se abre,
se abre y cierra
y nadie pasa y yo sentado en la espera.
Y tú dentro, eterna.
y yo nuevo dentro
y yo de espanto, muerto.
Si algún día llegara
esa casualidad eterna
delante de cada puerta sentada
que ni se abre ni se cierra
bajo la gran sombra del deseo.

Es sorpresa, catástrofe anunciada,
fermento de los golpes, víctima sacrificial del Destino.

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