lunes, 17 de febrero de 2014

Ahora espero poder besar tu boca



De hacerme daño, espero.
Las próximas señales.
La próxima, una a una
se aproxima desafiante.

Ahora confiesa tu casa la calle
el aliento de tu parque
la espalda de tu banco
de madera tu nuca.

Ahora espero poder besar tu boca.

Creí oír y observo
que todo de ti depende.
La vida de su dueño ¿y tanta prisa, entonces?

Tanta prisa, entonces, me arremete,
me sorprende, me decepciona.
A veces, tierno, a veces, humano,
me toca,
me mata; a veces, me llora.

Y tú, mi cómplice,
aquí,
entre ambos,
dándonos señales de desierto.

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