jueves, 13 de febrero de 2014

Más allá de todos los marchitos infiernos



Y tú, mi amante,
más allá de todos los marchitos infiernos,
más allá de los gritos desesperados.
Cuando, el dolor emana
como un centímetro de ausencia
como una palabra no dicha.
Cuando miras por la ventana
y ya no estoy del otro lado,
y te veo en tus pensamientos,
y tu pelo me dice que tal vez no estés y pienses.
Por los hombros te recojo
con un beso en la nuca.
Alimento tu cabello con el fruto de mis labios.
Y tú te vuelves y sonríes a mis dudas florecientes.
Recoges mis manos sobre tu vientre,
las tuyas sobre las mías,
sus palmas ardientes
me dicen te amo.
Y el dolor cae al suelo;
y te beso por la orilla de tus rodillas.

.                                                                     ****