sábado, 3 de junio de 2017

Las grietas de la noche y de los suspiros

Nos arrancábamos del pecho las horas. Nos quitábamos los bordes para estar juntos. Rodando nos hacíamos invento. Reparábamos los trozos perdidos. Tomábamos la intensidad de los ojos para aprender a no cerrarlos. ¡Ya conoces el sabor de las hojas dormidas! Redondeábamos la almohada a cada hora. Apoyados esperábamos el retorno. Legaban nuestras manos a las grietas de la noche y de los suspiros.