domingo, 25 de junio de 2017

Fuiste aquel instante de constante olvido

Te espero porque sabes al tiempo que no tuvimos, a la dureza de la piedra, amplia y derramada. Fuiste aquel instante de constante olvido, aquella sombra en cuerpo presente, aquel sueño de caracolas. Y botellas en el mar, y remas, viajas como el cristal, y orillas, y arenas, y naufragios.