jueves, 23 de febrero de 2017

Tu mojada boca

Nunca duró nada como tú y tu cuerpo, y tu amor, digo, y tu aliento. Estábamos en esa ducha brillante comiendo nuestros cuerpos, y el sexo luminoso, y tus manos, digo, y tu mojada boca. Nos recibió tu mesa limpia mientras preparábamos los orgasmos, calientes, a fuego lento de llama con la madera que nos animaba. Topamos en una vuelta con el suelo y nos partimos el deseo en mil pedazos de llamas que nos ardían por dentro.