domingo, 3 de enero de 2016

Meditan tus manos en mi memoria

Meditan tus manos en mi memoria. Crean historias de encuentros perdidos. 
Y nuestros cuerpos, y nuestros cuerpos, ilimitados como la vida, se abren a nuestros ojos. Sentados sobre el paisaje, vi tu corazón ampliado, pensando en otro, en otro lugar, en otra cama, en otras manos. Pronto aprendí a olvidar. Ajustado a la vida, pegado a tu paisaje. En nuestro mundo el cielo era un desconocido. Allí donde todo escucha se hizo un silencio. Escucha, amor, este es un corazón prestado. Este es el enlace, el nudo de todas las esquinas. Escucha, amor, los puntos cardinales, sus victorias, sus distancias, su pérdida. Ahora te hago un llamamiento que explota, una razón desconocida, una ceguera. Mis ojos muertos te esperan en esta parada del tiempo para decirte que estuve en todas las salidas. Mira, amor, el mundo de mi mano, sus ojos ventosos, su desgracia. Intuyo que aún no te has ido, que fue la ilusión del desesperado, que estás aquí presente, aquí al lado. Intuyo que se trucaron las horas, que entre días borrosos se oyeron puertas, gritos, portazos. Pero estás en algún lugar de esta casa que aún no he buscado. Estás allí esperando a que vaya, deseando mis pasos, presintiendo mis manos.