martes, 19 de mayo de 2015

Si alguna vez fuiste clarividente fue esta mañana.


Si alguna vez fuiste clarividente fue esta mañana. Entonces vino Dios y me dijo: «Hijo, estás vivo». Salí del sepulcro y anduve. No encontré ni un alma. Todo era vacío y silencio, calles desiertas y calladas. Tenía aún la herida sangrante; manchaba mi vientre; pies y manos doloridos; paso dudoso después de la vida.