lunes, 11 de mayo de 2015

Se ensució el olvido, erróneo y perdido en nuestras manos.


Porque duele al abrir el amor. El amor es un principio con patas cortas. En tu piel ofrecida, en el grito de tu entrega, en la bestia caída,... En el placer de los cuerpos, en la inmovilidad infinita, la opulencia de tu lengua quema. Y de pronto la escucha... la escucha del murmullo, efímera y cerrada, de piedra. Ahora, relucen tus pies que soportan la noche. (...) Se ensució el olvido, erróneo y perdido en nuestras manos.