miércoles, 6 de mayo de 2015

En el primer beso negro de la infamia


Ya hemos salido de la creencia de los silencios. En un lugar de tu cuerpo y tú solitaria. En un lugar del agua salada; y detrás de ti lloras; desnuda lloras; lloras sobre los mapas del destino, el nuestro, el tuyo, el mío, el nuestro,... sobre la invasión de los secretos. Es el momento de las horas siempre hechas. La sed es un sueño de la noche, una sed infinita vestida de agua. En las lagunas de mi memoria, en la intimidad de las marcas, en las noches de antes. Allí, cuando a ti te gustaba la lluvia y ponías tus dedos como renunciando a los sueños en la fantasía que miente. Y así nos ha tocado con su vestido negro con el primer beso de la infamia. Tu sonrisa se abre como una tormenta de fuego, libre como las almendras. Puedo imaginarte como agua mientras los vientos flotan en sus inventos.