martes, 12 de agosto de 2014

Iniciando tu silencio, como un ritual nuevo


Hazme, iniciando tu silencio, como un ritual nuevo que se pierde en tus ojos. De tu existencia, prodigio, fábula salada. Y más allá del mar evidente, tú, manifiesta. Tú, lluvia desorientada. En ti lluvia y naranjo; naranjo e invierno. Cuando llovía bajé a verte en aquel cobertizo, a verte como se ve una tormenta. Caía agua fuerte. Calla. Escucha. Fugaz como un pez, destellas. El tiempo tarda, troceado por la espera. Fuiste alrededor de la muerte, dueña, tú, de mi vida. Como una turbulencia perteneces al dolor. Y ese dolor es un cuadro disidente de tu cuerpo.

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