sábado, 23 de agosto de 2014

Con la sola mirada de cristal



Días de porqués enteros con la sola mirada de cristal. Ella pintaba atrapada en sus largas manos los muros como caminos. Su amor se tumbó lejos. Fuimos un signo incurable, una pasión y un no puedo. Diminutos y grandes como agujeros. Las calles se agrandaban como si fuera en un sueño. La perdida fue cerrando los ojos como un río fluorescente. Huían los labios, se rompían, corren, rompen y huyen. Poco a poco fue todo extraño. Hoy un mundo vuelto, un recuerdo sin hablarme, un amuleto.

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