viernes, 15 de agosto de 2014

En cada color, en cada lectura


En cada color, en cada lectura, vi tu ancestral metamorfosis. Ese fue el color de tu mirada, tu retrato. Vertía yo visiones de carne y de dolor en tu agitada biografía. Fui efigie de cristal, el cráneo de tu existencia. Fui tu cuerpo privilegiado. Y esos pies y esos ojos temblaban. Fui marcha del reloj y obstáculo. Te redondeas como un animal que recoge sus brazos. Pelo a pelo sobre el abanico de tus cabellos, proliferas como los objetos. Viva y exagerada, fértil y diseminada, amplia como el color, mi fetiche.

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