sábado, 2 de agosto de 2014

Como el escozor del veneno


Que el amor en ti me arroja todavía hoy después del tiempo, aún peor: después de nada. Porque somos heridos, por los lados que tengo. Este desgarro es tu ausencia, ninguna y nueva, mano que se encuentra en los huecos que caen y penetran desviados de los suspiros de las noches-lágrimas. Estas quejas obstinadas de tiempo perdido, mil veces en manos muertas, dispuestas tus redes peores. De tanta luz que el corazón toca, como un cuerpo de aire ardiendo. Había que esperar para consolar este dolor por tus ojos hecho, quedado y herido. Como un dolor dueles como el escozor del veneno. Solo te pido, tristeza, que la vida me niegues así como la muerte.

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